Las elecciones en EE.UU. y la Fed impulsan las apuestas a la volatilidad

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La apuesta de Wall Street contra el temor, que había rendido grandes dividendos este año, comienza a perder fuerza.

La relativa tranquilidad que el mercado de acciones había exhibido hasta ahora tornó popular las apuestas en contra del Índice de Volatilidad CBOE, más conocido como VIX, durante buena parte del año. Los dos mayores fondos que cotizan en bolsa que apuestan contra la volatilidad, es decir a una caída del VIX, registran un alza de 46% este año. Las apuestas de los fondos de cobertura a un descenso de la volatilidad alcanzaron un récord en septiembre, según cifras de la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC, por sus siglas en inglés).

“Estas estrategias han tenido un alza significativa este año”, dice Rocky Fishman, estratega de derivados de acciones de Deutsche Bank. “Esas posiciones generan ganancias la mayor parte del tiempo, pero generan pérdidas muy rápidamente cuando aumenta la volatilidad”.

Es un desenlace que preocupa a cada vez más inversores.

El VIX, un indicador que mide las expectativas de los operadores sobre oscilaciones en los mercados, subió 5,4% el viernes, después de que el director de la Oficina Federal de Investigación de Estados Unidos (FBI) indicó que estaba revisando nueva evidencia como parte de la pesquisa sobre el servidor de correos electrónicos de la aspirante demócrata a la presidencia, Hillary Clinton. El FBI había cerrado la investigación a mediados de año. La noticia generó especulación de una posible sorpresa en una elección en la que Clinton parecía llevar la delantera y los inversionistas no anticipaban una gran reacción tras los comicios del 8 de noviembre.

Incluso antes, los fondos de cobertura habían reducido sus apuestas contra la volatilidad. A partir de inicios de septiembre, los contratos a futuro que apuestan a una menor volatilidad registran un descenso de 21%, según los datos de la CFTC. Los ingresos y salidas de capitales de los fondos que cotizan, conocidos como ETF por sus siglas en inglés, también apuntan a expectativas de una mayor volatilidad. En el mes terminado el 25 de octubre, los ETF que se benefician de un incremento de la volatilidad recibieron US$822 millones, mientras que US$326 millones salieron de los ETF que apuestan en contra de la volatilidad, según FactSet.

El ajuste puede reflejar las dudas sobre dos acontecimientos que podrían sacudir los mercados, la elección presidencial estadounidense y un posible aumento de tasas de la Reserva Federal de EE.UU. No se prevé que la Fed eleve las tasas en su reunión de esta semana, aunque el organismo podría enviar una señal sobre sus planes para diciembre.

El interés en la volatilidad de los mercados también ilustra el ascenso del VIX como una clase de activo. Puesto que el indicador tiende a dispararse cuando caen las acciones, una apuesta a un aumento de la volatilidad cobró popularidad como una manera de proteger portafolios.

La llegada de los ETF ligados a la volatilidad en 2009 elevó su atractivo. Los fondos se pueden comprar y vender como cualquier otra acción, lo que permite a los inversionistas apostar a su movimiento sin tener que transar futuros u opciones en forma directa.

El uso de la volatilidad como una forma de proteger un portafolio de inversión tiene un costo. Debido a que la incertidumbre aumenta con el tiempo, mientras más lejos se divisa un bajón del mercado, más cara es la póliza de seguros. Eso implica que los contratos a futuro sobre el VIX de este mes son, normalmente, más baratos que los del mes siguiente y así en forma sucesiva.

Esto obliga a la mayoría de los compradores a pagar una prima por mantener su seguro. La práctica puede castigar a los fondos que cotizan que tratan de aprovechar un aumento de la volatilidad. Algunos fondos mantienen su exposición mediante una combinación de futuros del VIX para el mes vigente y el próximo. Todos los días, venden contratos que están por vencer y compran contratos para el mes próximo. En otras palabras, venden a precios bajos y compran a precios altos, casi todos los días. El mayor ETF, el iPath S&P500 VIX Short-Term Futures ETN, ha descendido 58% este año.

Esto crea una oportunidad para los fondos de cobertura y los ETF que venden los seguros y toman el lado opuesto de la transacción. Ellos se benefician de una menor volatilidad. Pero aunque la volatilidad sea relativamente nula, e incluso si sube un poco, los vendedores se quedan con su tajada, compran a precios bajos y venden a precios altos. Esa prima es la razón por la que esta inversión ha sido rentable en forma tan consistente.

Apostar contra la volatilidad ha cobrado un mayor atractivo en los últimos años debido a que las políticas heterodoxas de los bancos centrales han tranquilizado los mercados, incitando a los inversionistas a recurrir a esta operación para engrosar sus retornos.

No obstante, apostar contra el VIX puede amplificar las pérdidas durante un bajón del mercado. Por cada avance de un punto porcentual en los futuros de volatilidad, las apuestas a una disminución del VIX hechas por los fondos de cobertura pueden perder US$163 millones, según datos de la CFTC. El día después de que los británicos votaron a favor de separarse de la Unión Europea, el S&P 500, el indicador de referencia de las acciones estadounidenses, cayó 3,6% y el VIX subió 8,5 puntos. Los dos mayores ETF que apuestan a una menor volatilidad perdieron una cuarta parte de su valor, aunque posteriormente las pérdidas se revertieron.

“Todos los días me preocupo sobre mis posiciones y mis coberturas, pero creo en un enfoque sistemático de modo que no tenga que tomar decisiones en medio de un pánico del mercado”, dice David Pedack, gestor de portafolio de Russell Investments.

La severidad de las pérdidas tras el brexit dejó estupefacto a Bryan Sullivan, presidente ejecutivo y socio gerente de WealthSource Partners LLC. La firma de asesoría de inversión de San Luis Obispo, California, que administra más de US$600 millones, compró 76.000 acciones del ProShares Short VIX Short-Term Futures ETF poco antes de la votación británica. Fue una nueva estrategia para WealthSource, cuya inversión se derrumbó 26% en cuestión de horas, cuenta Sullivan.

El ProShares ETF recuperó las pérdidas generadas por el brexit en un mes y anota un alza de 25% desde el día de la votación. Sullivan señala, en todo caso, que vendió sus posiciones ante las preocupaciones por un aumento de la volatilidad en un año de incertidumbre electoral. “Muchos factores podrían impulsar la volatilidad hasta fin de año”, dice Sullivan. “De manera que apostar en contra no es necesariamente” la jugada indicada.

 

Wall Street Journal.
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